La Vida en Jacaltenango
Entre las montañas de Guatemala
Legué aquí hace una semana, el camino estuvo arduo. Pocos kilómetros pero con una carretera en tan mal estado debido a las lluvias, nos tomó 18 horas llegar de la capital hasta aquí, además de que hicimos paradas en otros pueblos para dejar a mis otros compañeros médicos en sus respectivas sedes.
Me tocó la sede más lejana de la capital, de hecho esta muy cerca, en kilómetros, de México. Pero para llegar a Chiapas tendría primero que bajar las montañas hasta San Marcos (unas 5-6 horas en coche aproximadamente) para después tomar la ruta hacia la frontera con México.
La vida acá es tan distinta, vivimos en el centro del pueblo y aunque estamos rodeados de montañas, acceder a ellas no es tan fácil en cuanto a seguridad. Me arden las ganas de salirme a correr entre tremendos montes y aspirar el aire del corazón de la montaña, pero dice la señora Fidelina que no es seguro para mí, que se van a dar cuenta que no soy de aquí y querrán hacerme daño. No entiendo pero a la vez sí.
Llegando nos inscribimos al gimnasio, el edificio es un mirador hacia las montañas y eso me gusta mucho. Cuando queremos salir al pueblo a parte, vamos a comer a KOKAPEH, un café restaurante con una vista muy linda.
Con mi compañera salimos el fin de semana al mirador, estuvo hermoso, pude respirar el aire limpio de las montañas. Aquí en el pueblo, justo enfrente de la clínica donde consultamos y vivimos, pasan muchos transportes viejos (vans, camiones y taxis) y dejan mucho humo horrible en nuestra única ventana
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Existe mucha pobreza, muchos de mis pacientes vienen de las aldeas aledañas y sólo hablan Popti, un dialecto derivado del maya. Sus traductores suelen ser sus nietos, los “más nuevos” aprenden español, las mujeres viene con sus trajes típicos y los hombres con su ropa de trabajo de campo. Esta población sobrevive principalmente de la siembra de café y del comercio interno.
En la primera semana de consulta ya tuvimos a un bebé de 18 meses con glaucoma congénito (sus ojos ya estaban grandes de tanta presión intraocular y sus córneas edematosas), un señor que lo operó una persona del ojo en una óptica y se infectó, un desprendimiento de retina secundario a un parásito intraocular y muchos otros casos raros.
Llueve mucho y a veces el agua de la llave sale con tierra. Cuando llueve, como las calles están empinadas, se lavan, las corrientes de agua llevan toda la basura y el aceite, y el aceite hace que en las cascadas viales se vean arcoíris de aceite.
Lo que me gusta es que encontré cacao que trajeron de Quiché, canela de la región, huevos de rancho que venden en las tortillerías, muchas hortalizas en el mercado y unas ropas chidas que compramos en las pacas. También en las pacas compré una maleta vintage con el mapa del mundo estampado.
No sé porque, pero desde que llegué sueño mucho por las noches, y eso hace que no pueda descansar bien así que tengo ganas de dormir durante el día.
Mi compañera es linda, se llama Jessica.
Y ese es el resumen de mi primera semana en Jacaltenango, Guatemala.

